viernes , 24 noviembre 2017

La Distorsión del Entrenador

Hombre DistorsionadoEste concepto lo acuñe el año pasado, durante los inicios de la temporada con el equipo benjamín que entrenaba. Tenía muchas ganas por introducirles en una disciplina de entrenamiento adecuada, pero a la vez guardar ese equilibrio lógico entre lo que es es “tener buena predisposición para entrenar”, y que son niños de entre 8 y 9 años. Me daba cuenta de que a veces las ganas que tenía, me sometían a un estado demasiado “alterado”, distorsionado…

La distorsión del entrenador la entiendo, como esa frontera en la que en vez de hablar alto para que te escuchen, tienes que gritar porque sólo te oyen, esa frontera en la que el jugador empieza a conocer a su entrenador y sabe cuando le va a caer “un palo” por hacer determinada cosa mal, o cuando le van a dar una “zanahoria” por hacer algo bien. Entras en una espiral en la que tú, como entrenador exiges un nivel, pero los jugadores se empiezan a acomodar y para seguir exigiendo, tu única herramienta es gritar cada vez un poco más alto y cuando alguien se relaja, echar una bronca más gorda, y acabar llegando a un punto en el que dejas de ser tu, y tu manera de conseguir disciplina e intensidad, se convierte en que te transformes en un ogro de color verde cada vez que entras en la pista, y en ese momento dejas de ser tú, pasando a ser una versión distorsionada de ti mismo. Es fundamental que como entrenador tengas clara cuál es tu metodología, es decir, tu estilo a la hora de entrenar.

Un entrenador tiene que tener personalidad y esta claro que tus jugadores tienen que conocerte y saber qué es lo que quieres en cada momento, aún así no podemos ir siempre a “piñón fijo”, por lo que también es muy importante que como entrenadores, vayamos adquiriendo un abanico de recursos metodológicos cada vez mayor. Esos recursos son los que ante situaciones concretas e inesperadas, nos sacarán del atolladero muchas veces, y nos servirán para poder adaptarnos a las exigencias que requieran grupos de jugadores con diferentes características, y maneras diferentes de entender los conceptos e ideas que se le planteen.

También me gustaría comentar la importancia de la empatía y la capacidad de evaluación que debemos tener como entrenadores. A la hora de entrenar no debemos olvidarnos de como se sienten nuestros jugadores, me refiero, a saber si están a gusto con los ejercicios que les planteas o los problemas externos que pueden estar afectando a su rendimiento durante la actividad. Como entrenadores deberíamos estar al tanto de las circunstancias de cada uno de nuestros jugadores, y tener claro hasta donde se les puede exigir. Con esto no pretendo dar a entender que no tengamos que tener un nivel alto de exigencia, siempre hay que tenerlo, pero si que debemos saber detectar cuando hay que aflojar y cuando apretar. Si no mantuviésemos ese equilibrio podríamos correr el riesgo de alejarnos de nuestros jugadores, y a la hora de la verdad puede que no fuésemos capaces de sacar lo mejor de ellos. (esto ya daría para otro artículo!)

Espero que estas ideas sirvan para que cada uno hagamos introspección y seamos más conscientes de nosotros mismos y como actuamos cuando desarrollamos nuestra actividad de entrenadores. Si somos capaces de mejorar en nuestra metodología, repercutirá directamente en la evolución de nuestros jugadores.

Sobre Adrián Arboleya

Creando Tubaloncesto.es desde Diciembre del 2009 | Motivación, implicación, colaboración, siempre buscando nuevas perspectivas. | Entrenador en el Real Grupo de Cultura Covadonga de Gijón. | @adryac Linkedin

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