La soledad en la línea de tiro libre
Escrito por Adrián Arboleya
Estas jugando un buen partido, defendiendo con agresividad, anticipación y buena colocación en el campo. En ataque hoy no te estas precipitando y parece que te sientes muy cómodo con el ritmo de juego haciendo buenas selecciones de tiro, leyendo donde están las ventajas ofensivas y sabiendo atacarlas. Recibes el balón, después de haber hecho una buena circulación, y atacas la canasta pillando a tu defensor a contrapie.
El arbitro pita falta del defensor que te empuja al haber hecho esa gran penetración. Fallas la canasta pero te dan DOS TIROS LIBRES.
Tus compañeros te felicitan mientras tu te colocas detrás de la línea de tiros libres. Todos los jugadores ya están colocados a los lados de la zona, el arbitro marca dos tiros y te pasa el balón.
Recibes la pelota y notas que se ha hecho un repentino silencio en todo el pabellón.
Al mirar hacía la canasta tu imaginación te juega la mala pasada de hacerte pensar que está mucho más lejos de lo habitual y tienes la misma sensación en el cuerpo que la de estar a punto de bajar por la pendiente de una montaña rusa.
Las dudas te inundan ¿Agarro el balón así o asa?¿tendré las piernas demasiado flexionadas?¿y si la falló?
Los tiros libres anotados son en muchas ocasiones la diferencia entre ganar o perder un partido, por ello los entrenadores les dan tanta importancia y los jugadores deberían estar mucho más concienciados de la importancia de convertirse en buenos tiradores de libres.
Siempre se ha dicho la típica frase que reza “El tiro libre es el mejor tiro que podemos hacer en los partidos, ya que siempre estamos a la misma distancia y no hay nadie para defenderlo”. Pero lo cierto es que al ser conscientes de lo importante que es una acción como meter un tiro libre, lo que debería ser algo fácil se complica bastante.
Voy a darte un par de consejos para que logres superar con a la situación bajo presión de tener que meter el tiro libre en esos finales apretados.
1. Antes de ir a la línea busca con la mirada la complicidad de un compañero en el que confíes. Eso te ayudará a sentirte arropado y aliviará la sensación de presión.
2. Vete a la línea cuando el resto de jugadores y árbitros ya estén colocados. Evita pasar mucho rato esperando en la línea. Cuanto menos tiempo le des a tu cerebro a buscar excusas para fallar mejor. Además así le das tiempo a tus pulsaciones a bajar todo lo posible.
3. Ten un ritual simple para tirar. Con colocar bien los pies y hombros hacía canasta, flexionar las piernas y dar un par de botes para sensibilizar la muñeca es suficiente. Al igual que antes cuanto más corto y sencillo tendrás menos tiempo para la posible desconcentración.
4. Cuando anotes el tiro ¡Disfrútalo!. A veces le mejor manera de ganar confianza es celebrando y alegrándonos de las cosas, no dudes en apretar el puño o sonreir por meter un tiro libre!.
Y para terminar un último consejo para los compañeros y entrenadores ansiosos.
¡CERRAR EL PICO! Al jugador que le toca meter tiros libres, no le ayuda que le griten comentarios del tipo – ¡VENGA QUE EL SIGUIENTE ENTRA! o ¡ADENTRO LOS DOS EH! o ¡NO TE PONGAS NERVIOSO!- En serio no ayudan…
Si quieres leer algún consejo más sobre los aspectos técnicos del tiro libre, te dejo este artículo de JGBASKET.
¿Eres buen tirador de libres? ¿Te has sentido identificado con alguno de estos detalles?
¿Se te ocurre algún consejo o detalle más? Podemos charlar.
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